En este post te cuento las mejores cosas que ver en Pekín (Beijing) en 3 días por libre, mi última parada de la ruta de 10 días recorriendo China por libre y uno de los lugares que más me gustaron del país.
Te adelanto que Pekín no se visita, se sobrevive y se disfruta. Es una ciudad de dimensiones colosales donde la historia de las dinastías Ming y Qing te golpea en cada esquina.
No te olvides de leer la Guía completa para viajar a China por libre. ¡Ahí te explico todo lo que necesitas saber para empezar a organizar tu viaje!
Si Shanghái es el futuro, Pekín es el alma y el orgullo de China. Pasamos 3 días aquí y comprobamos que es una ciudad de contrastes: desde la solemnidad de la Ciudad Prohibida hasta la vida auténtica y humilde de los callejones (Hutongs).
Y no te pierdas todas las stories destacadas en Instagram del viaje a China, ¡te ayudarán muuucho a preparar tu viaje!
¡Toma nota que empezamos! ¡Bienvenid@ a Pekín!


Tabla de contenidos
Historia de Pekín: El eje del Imperio
Pekín ha sido la capital de China durante la mayor parte de los últimos ocho siglos. Fue diseñada siguiendo las reglas del Feng Shui, con un eje central norte-sur que todavía hoy organiza la ciudad.
Por tanto, a Pekín no hay que mirarla como una ciudad convencional, sino como un tablero de ajedrez gigante diseñado para proyectar el poder absoluto del Emperador. Su historia es la historia de China. Aunque la zona ha estado habitada desde la prehistoria (el famoso Hombre de Pekín), la ciudad tal y como la vemos hoy es una obra maestra de las dinastías Ming y Qing.
Pekín fue construida siguiendo un Eje Central de casi 8 kilómetros que atraviesa la ciudad de norte a sur. Este eje no es casualidad: representa la columna vertebral del imperio. En el centro exacto se encuentra la Ciudad Prohibida, el lugar donde el «Hijo del Cielo» (el Emperador) vivía aislado del resto del mundo. Durante 500 años, nadie podía entrar ni salir de allí sin permiso, bajo pena de muerte (y sí, hoy en día podrás visitar esta zona por libre!)

Pero Pekín no es solo palacios. Su historia se escribe también en los Hutongs, esos callejones laberínticos que rodean el centro y que han sobrevivido a guerras, invasiones y a la fiebre constructora de las Olimpiadas de 2008.
Tras la caída de la última dinastía en 1911 y la posterior proclamación de la República Popular en 1949 en la Plaza de Tiananmén, Pekín pasó de ser un centro imperial a ser el cerebro político del comunismo chino. Pasear por sus avenidas hoy es ver ese choque constante: los retratos de Mao conviviendo con templos budistas milenarios y centros comerciales de ultra-lujo.
Es una ciudad que impone, que respira poder y que te recuerda en cada esquina que fue, y es, el centro del mundo para millones de personas! ¿Listo para vivirlo en primera persona? ¡Sigue leyendo!

Dónde dormir en Pekín
Pekín es enorme, así que la ubicación lo es todo para no morir en el metro o pegarte varias horas al día de taxi. Las zonas principales para alojarse son estas:
- Hutongs de Dongcheng: Dormir en un Siheyuan (casa tradicional con patio central) es la experiencia más auténtica. Estarás cerca de la Ciudad Prohibida y rodeado de vida local.
- Wangfujing: Si prefieres hoteles de cadenas internacionales y tener cerca la calle peatonal comercial más famosa.
- Qianmen: Al sur de la Plaza de Tiananmén, es una zona rehabilitada con mucho encanto y muy bien conectada.
Nosotros nos alojamos en el hotel Happy Dragon Imperial Garden y no podríamos haber elegido mejor; un desayuno súper completo, habitaciones impolutas y súper bien ubicado (cerca de la Ciudad Prohibida) para no perdernos lo mejor que ver en Pekín.
Puedes reservarlo directamente en este enlace al mejor precio, intenta que te pongan en planta alta, ¡las vistas molan bastante!
Si quieres alojarte en otra zona, te recomiendo igualmente que busques opciones en este comparador de hoteles para encontrar la mejor oferta en tu viaje a China!
Dónde comer en Pekín: Más allá del Pato Laqueado
Si en el sur de China manda el azúcar y el arroz, en el norte el protagonista es el trigo y la sal. (cómo echaba de menos la comida salada en el sur del país, Dios mío!)
La gastronomía de Pekín es contundente, pensada para combatir los inviernos gélidos, y se basa mucho en las pastas, las masas y las salsas intensas de soja fermentada. Comer en la capital es una experiencia mucho más «ruda» y auténtica que en Shanghái, y para mí, es donde realmente descubres el sabor de la China imperial.
Aquí tienes algunos de los platos que no te puedes perder ni de coña y los sitios donde nosotros disfrutamos como niños. ¡Toma nota!
Los 3 imprescindibles de la cocina pekinesa
- Pato Laqueado de Pekín (Beijing Kaoya): Es el plato nacional por excelencia. Olvida el pato que has comido en el chino de tu barrio; aquí el ritual es sagrado. Te traen el pato entero, lo cortan frente a ti y el primer bocado es la piel crujiente mojada en un poco de azúcar. Se deshace en la lengua. Luego, montas tus propios «crepes» (pancakes) con la carne, pepino, cebolleta y salsa hoisin. Más abajo te recomiendo el mejor lugar para probarlo.
- Jiaozi (Dumplings del norte): Si en Shanghái mandaba el vapor y el caldo, aquí mandan los dumplings de masa más consistente, generalmente hervidos (Shuijiao). Los de cerdo con cebollino son el clásico, pero los de cordero son una locura de sabor. Como freak profesional catador de dumplings y gyozas, en Pekín he comido mi top 2 del mundo, ¡imagínate!
- Zhajiangmian: Conocidos como los «espaguetis a la boloñesa chinos». Son fideos de trigo gruesos hechos a mano que se sirven con una pasta de soja fermentada oscura y salada, acompañados de verduras frescas picadas (pepino, rábano, brotes) que tú mismo mezclas en el bol. Sigue leyendo que te dejo el mejor restaurante para que también los pruebes 😉

Mejores restaurantes donde comer en Pekín
– Siji Minfu (El mejor Pato relación calidad-precio)
Es, posiblemente, el restaurante de pato más famoso entre los locales y los turistas informados. Hay varios por la ciudad (el que está cerca de la salida este de la Ciudad Prohibida tiene unas vistas brutales).
No aceptan reservas fácilmente y las colas pueden ser de una hora, pero la espera merece la pena. Cortan y preparan el pato frente a ti y la experiencia es realmente auténtica.
El pato estaba riquísimo y lo disfrutamos un montón. ¡100% recomendable!

– Mr. Shi’s Dumplings
Situado en pleno corazón de los Hutongs (cerca de la Torre del Tambor), este sitio se hizo famoso entre los mochileros hace años y sigue manteniendo el tipo.
Tienen una variedad de Jiaozi infinita, incluso opciones vegetarianas y versiones fritas que no son tan comunes pero están de muerte. De verdad que soy muy freak de las gyozas y este lugar me pareció un descubrimiento impresionante, ¡así que no te lo pierdas!
Prueba el de gambas con ternera y curry, cerdo con cilantro y queso y las clásicas de cerdo y repollo. ¡Brutales!

– Haidilao Hot Pot (Experiencia total)
Aunque es una cadena nacional, ir a un Haidilao en Pekín es una atracción turística en sí misma. Es un Hot Pot (olla caliente donde tú cocinas la comida), pero el servicio es de otro planeta: te dan delantales, fundas para el móvil, te limpian las gafas y, si vas solo, ¡te ponen un peluche gigante delante para que no comas solo! No te pierdas el «baile de los fideos», donde un camarero estira la masa frente a ti haciendo acrobacias.
– 69 Fangzhuanyuan (方砖厂69号): Los fideos más virales de los Hutongs
Este sitio es una auténtica institución en los hutongs y, aunque ahora es una cadena con varias sucursales (incluida una muy cómoda en Qianmen), mantiene ese espíritu de local de barrio que le valió entrar en la Guía Michelin como Bib Gourmand.
Lo que vas a comer aquí son los Zhajiangmian (fideos con salsa de soja fermentada y cerdo) elevados a otro nivel. La magia está en el ritual: te sirven un bowl de fideos calientes y el camarero empieza a colocar sobre él una serie de platitos blancos con los «toppings» (pepino, rábano, judías, brotes y apio).
Es súper instagrameable, pero lo mejor viene cuando lo mezclas todo con su salsa secreta, que cocinan a fuego lento durante horas. La textura de los fideos es muy elástica y, si quieres el pack completo de pekinés, tienes que acompañarlos con un diente de ajo crudo. Es una comida sencilla, barata (4€) y que te hace entender por qué hay colas diarias para comer un simple plato de pasta!
– Street Food en los Hutongs de Nanluoguxiang
Aunque esta calle es súper turística, los callejones que la cruzan están llenos de ventanitas donde venden comida al paso. Prueba los Jianbing (crepes chinos salados) o las brochetas de cordero con comino al estilo de Xinjiang. Es súper barato, rápido y la esencia pura de la calle!
Qué ver y hacer en Pekín: Imprescindibles
Pekín es inabarcable, pero si te organizas bien, puedes ver sus grandes joyas en 2 o 3 días. Aquí tienes el desglose detallado de los lugares que ver en Pekín y que, si no visitas, ¡es como si no hubieras estado en China!
– La Ciudad Prohibida y la Plaza de Tiananmén
Es el complejo palaciego más grande del mundo y el corazón político de China. La Plaza de Tiananmén sirve de antesala, una explanada colosal donde se encuentra el Mausoleo de Mao y el Gran Salón del Pueblo.

Caminar desde la Puerta de la Paz Celestial hacia el interior del palacio es retroceder 500 años. Te esperan patios de mármol blanco, pabellones con nombres poéticos como el «Pabellón de la Armonía Suprema» y techos dorados que parecen no terminar nunca.
- Horario: 08:30 – 17:00 (Cierra los lunes).
- Precio: 60 CNY (marzo a octubre) / 40 CNY (invierno).
- Consejo de oro: Reserva con 7 días de antelación. En 2026, las entradas son 100% digitales y sin reserva puedes quedarte sin visitar todo el complejo.


Te recomiendo entrar a la Plaza Tianmen por el sur e ir subiendo hasta llegar a la Ciudad Prohibida (también por la puerta sur) y acabar en el norte para visitar el Parque Jingshan (entrada 2 CNY). Desde allí tendrás la famosa vista aérea de los tejados de la Ciudad Prohibida. Es la mejor foto de Pekín.


La cola para la entrada de la Ciudad Prohibida un domingo en temporada baja
– El Templo del Cielo (Tiantan), un must que ver en Pekín
Más que un templo, es un recinto ceremonial donde los emperadores de las dinastías Ming y Qing rezaban por las buenas cosechas.
El edificio principal, el Salón de Oración por las Buenas Cosechas, es una obra maestra de madera construida sin un solo clavo. Pero lo mejor ocurre en el parque que lo rodea: desde las 7 de la mañana verás a cientos de jubilados haciendo Tai Chi, practicando caligrafía con agua en el suelo o jugando al jianzi (una especie de bádminton con los pies). Es la cara más humana y entrañable de Pekín.
- Horario: Parque (06:00 – 21:00) / Templos (08:00 – 17:30).
- Precio: 34 CNY (entrada combinada para ver los edificios por dentro).

– El Palacio de Verano (Yiheyuan)
Situado a las afueras de Pekín, era el refugio real para escapar del sofocante calor y ajetreo del centro. Es un despliegue de paisajismo chino clásico alrededor del inmenso Lago Kunming.
Un lugar perfecto en donde podrás echar fácilmente 2-3 horas caminando y en donde te recomiendo que te tomes un café calentito mientras disfrutas de las vistas al lago.

No te pierdas el Barco de Mármol de la emperatriz Cixi y camina por el Gran Corredor, un pasillo techado de más de 700 metros decorado con miles de pinturas tradicionales en tonos que mezclan verde, rojo y azul. Si tienes tiempo, sube a la Torre de la Fragancia Budista para poder ver todo el lago desde las alturas!
- Horario: 06:30 – 18:00.
- Precio: 30 CNY (entrada general) / 60 CNY (combinada con acceso a los pabellones).
- Cómo llegar: Línea 4 de metro (Parada Beigongmen) o en Didi (4-5€ desde el centro)




– La Gran Muralla China, lo mejor que ver en Pekín
Pekín es la puerta de entrada a la mayor obra de ingeniería de la humanidad: la Gran Muralla China.
Existen varios sectores para visitar la muralla (Badaling, Mutianyu, Jinshanling o Simatai), cada uno con una personalidad diferente. Elegir el sector adecuado es la decisión más importante de tu estancia en la capital: ¿Prefieres la comodidad del teleférico o la aventura de los sectores más salvajes y menos restaurados?
Nosotros teníamos claro que queríamos huir de las masas de Badaling, pero lo que no sabíamos es que el destino nos tenía preparado algo mucho más grande que una simple caminata. Dejamos atrás el asfalto de la ciudad para adentrarnos en las montañas escarpadas, esperando ver el muro serpenteante… pero el cielo decidió regalarnos una estampa que pocos viajeros tienen la suerte de presenciar: ¡ver la Gran Muralla cubierta por la nieve!

Para aprovechar el tiempo al máximo contratamos un tour organizado con transporte desde Pekín que es, para nosotros, la opción más inteligente. Te recogen en la Estación Dongzhimen, te llevan en un bus cómodo directamente hasta la base de la muralla, dan unas explicaciones muy curiosas sobre el lugar y, lo mejor de todo, te dan 5 horas libres para recorrerla a tu ritmo.
👉 Reserva aquí el tour a la Gran Muralla China
Te cuento todo al detalle en el post de Cómo visitar la Gran Muralla China desde Pekín: Un sueño cumplido en Mutianyu. ¡No te lo pierdas!

– Los Hutongs: Otro imprescindible que ver en Pekín
Los hutongs son el Pekín de toda la vida, un laberinto de callejones de casas bajas de color gris y que siguen manteniendo la esencia del país.
Nuestra zona favorita es la que rodea la Torre del Tambor y la Campana y el lago Houhai. Aquí la vida sigue otro ritmo: verás a vecinos en pijama comprando pan al vapor, los baños públicos compartidos (sí, muchos hutongs aún no tienen baños privados) y los mercados de barrio.
Te recomiendo que te pierdas un poco y camines sin rumbo fijándote en las cosas más cotidianas, ¡es ahí donde reside la gracia de los Hutongs! Termina la tarde en la calle Nanluoguxiang que, aunque es muy comercial, mantiene un ambiente brutal con sus tiendas de diseño y puestos de comida callejera.

– El Templo de los Lamas (Yonghegong)
Es el templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet y, para mi gusto, el más bonito y auténtico de la ciudad.
El olor a incienso es intenso desde que entras y verás a muchísimos locales rezando y quemándolo en los enormes xiānglús (香炉). El broche de oro es el pabellón final, que alberga una estatua de Buda de 18 metros de altura tallada en una sola pieza de madera de sándalo; ¡realmente imponente!
- Horario: 09:00 – 16:30.
- Precio: 25 CNY (incluye un pack de varitas de incienso para quemar).


– El Distrito de Arte 798: La China más vanguardista
Si quieres un descanso de tantos templos y palacios, tienes que ir al 798 Art District. Es una antigua zona de fábricas militares de la época de la Guerra Fría (con arquitectura de estilo Bauhaus diseñada por la Alemania del Este) que ha sido reconvertida en el barrio artístico más importante de Asia.
Caminar entre naves industriales llenas de grafitis, galerías de arte contemporáneo de primer nivel y esculturas gigantes de metal. Es una zona súper bohemia, con cafeterías de diseño y tiendas de libros de arte. Es el lugar perfecto para ver la cara más moderna y «cool» de la juventud pekinesa.

– El Mercado de la Seda y el regateo extremo
Antiguamente no podías irte de Pekín sin vivir la experiencia (a veces estresante, pero necesaria) del regateo en el Silk Market y comprarte un par de imitaciones de North Face, Adidas u otras marcas famosas.
Lamentablemente todo esto ha cambiado; China prohibió todo el tema de falsificaciones y por lo visto hicieron muchísimas redadas a estos mercados desde 2025, así que actualmente el Silk Market o el Pearl Market que tantísimo leímos en blogs son un par de centros comerciales aburridísimos y que no merecen nada la pena.
Le dimos una oportunidad pero de verdad, no pierdas tu tiempo intentando comprar imitaciones en Pekín porque ya no funciona nada como antes.

– El Parque Olímpico: El Nido de Pájaro y el Cubo de Agua
Si quieres ver la cara más futurista de Pekín, tienes que acercarte al Olympic Park, el complejo construido para los Juegos de 2008 y reutilizado en los de invierno de 2022. Es una zona inmensa, abierta y perfecta para pasear al atardecer, cuando la iluminación convierte los edificios en un espectáculo de colores.
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El Estadio Nacional (Bird’s Nest): Es el icono indiscutible. Su estructura de acero entrelazado parece un nido gigante y es una obra maestra de la arquitectura moderna. Aunque se puede entrar, lo mejor es verlo por fuera para apreciar su magnitud.
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El Centro Acuático Nacional (Water Cube): Justo enfrente, este edificio parece estar hecho de burbujas de agua gigantes. Por la noche se ilumina de azul (o de colores si hay eventos) y es una de las fotos más famosas de la ciudad.
Consejo de experto: Ve al final de la tarde. Ver cómo se encienden las luces del «Nido» y el «Cubo» mientras los pequineses locales vuelan cometas gigantes en la explanada es una experiencia súper auténtica y relajada. Además, ¡pasear por el parque es gratis!

Trucos para visitar Pekín por libre
- Reservas con antelación: ¡OJO! La Ciudad Prohibida agota entradas días antes. Se reservan por WeChat o agencias. No te la juegues.
- Seguridad: Pekín tiene controles de seguridad en cada entrada al metro y en la Plaza de Tiananmén. Lleva siempre el pasaporte encima.
- App de mapas: Apple Maps o Baidu Maps funcionan mejor que Google aquí.
Itinerario: Nuestra ruta por Pekín en 3 días
Para que no te vuelvas loco organizando, te dejo el itinerario que seguimos nosotros y que considero perfecto para los 3 días que pasamos en la ciudad:
- Día 1: Gran Muralla China y cena en la zona de Qianmen Street
- Día 2: Plaza de Tiananmén, Ciudad Prohibida, Parque Jingshan y cena de Pato Laqueado en Wangfujing.
- Día 3: El Palacio de Verano y visita al Templo de los Lamas (el templo budista más bonito de la ciudad) por la mañana, Templo del Cielo por la mañana y zona de los Hutongs por la tarde.

En resumen: ¡No te vayas de China sin ver Pekín!
Como te decía antes, si Shanghái es el cerebro y el músculo de la China moderna, Pekín es, sin duda, su corazón y su memoria. Es una ciudad que te reta, que te cansa con sus distancias infinitas y que te deja con los ojos como platos ante la magnitud de sus monumentos. No es solo una parada obligatoria por ser la capital; es el lugar donde mejor entenderás el orgullo de este país y donde la historia de las dinastías Ming y Qing se vuelve tangible en cada piedra.
No olvides leer la Guía completa para viajar a China por libre. ¡Ahí te explico todo lo que necesitas saber para empezar a organizar tu viaje!
Pekín tiene esa capacidad de hacerte sentir pequeño en la inmensidad de la Plaza de Tiananmén y, cinco minutos después, hacerte sentir como en casa mientras ves a una señora mayor comprar comida callejera en un puesto. Es una ciudad de contrastes brutales que se te queda grabada. Si vas a China y no pasas por Pekín, te falta la pieza principal del puzzle.
Así que prepara las piernas, olvida la dieta por unos días para hincharte a dumplings y lánzate a explorar sus calles. Nosotros nos fuimos de allí con la sensación de que, por mucho que veas, Pekín siempre guarda un secreto a la vuelta de la esquina! Fue de las paradas de la ruta por China en 10 días por libre que más nos gustó, ¡mucho mejor de lo que pensábamos!
Y recuerda que tienes un montón de contenido e info en mis stories destacadas en Instagram del viaje a China, ¡no te lo pierdas y de paso dame un follow! 😉
















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