En este artículo te cuento las mejores cosas que hacer en Furong y Fenghuang; dos de los pueblos más bonitos de China.
Si después de las palizas de caminar por Zhangjiajie y las montañas de Avatar creías que China ya no podía sorprenderte más, prepárate. En la provincia de Hunan se esconden estas dos joyas que parecen sacadas de un set de rodaje de una película de época.
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Mucha gente comete el error de verlos de pasada, pero te lo digo ya: estos pueblos cambian radicalmente cuando cae el sol. La iluminación nocturna es, simplemente, de otro planeta. Si vas muy apurado con tu ruta, una opción es llegar a Furong por la tarde, flipar con la catarata iluminada y pillar un tren sobre las 20:00 o 21:00 hacia Fenghuang. Sin embargo, si puedes, mi consejo es que pases al menos una noche en cada uno.
No te olvides de leer la Guía completa para viajar a China por libre. ¡Ahí te explico todo lo que necesitas saber sobre el país!
Prepárate para flipar con cataratas gigantes, casas colgantes y un ambientazo nocturno que no me esperaba para nada. ¡Vamos al lío!

Tabla de contenidos
Cómo llegar a Furong y Fenghuang desde Zhangjiajie
Como te cuento en el post del Itinerario de 10 días recorriendo China por libre, llegamos a Zhangjiajie desde Shangái en avión, pasamos unos días aquí y después volamos hasta Pekín.
Para moverte por esta zona lo mejor es el tren de alta velocidad. Las estaciones son nuevas y están muy bien conectadas:
- Zhangjiajie a Furong: Unos 20-30 min en tren.
- Furong a Fenghuang: Otros 30-40 min.
- Dato extra: Desde la estación de tren de Furong al pueblo hay un bus o taxi (unos 10-15 min). En Fenghuang, la estación de tren también está a las afueras, así que tendrás que pillar un taxi o el bus turístico para llegar al casco antiguo.
Furong: El pueblo que cuelga sobre una catarata
Furong (o Furong Zhen) es, posiblemente, el pueblo más fotogénico que he visto en mi vida. No es solo un pueblo antiguo; es un asentamiento construido literalmente en el borde de un acantilado por el que cae una catarata gigante hacia el río You.
Información básica e historia de Furong
Este pueblo tiene más de 2.000 años de historia y es el hogar de la etnia Tujia. Antiguamente se llamaba Wangcun, pero se hizo tan famoso por una película de los años 80 llamada «Hibiscus Town» (Ciudad de hibiscos), que acabaron cambiándole el nombre al del filme: Furong.
Lo que lo hace especial es su arquitectura Diaojiaolou: casas de madera apoyadas en pilotes que parecen desafiar la gravedad sobre el abismo. Es un sitio pequeño, se recorre bien en unas horas, pero la energía que tiene el lugar, especialmente con el estruendo del agua de fondo, es brutal.
- Precio entrada al pueblo: 108 CNY (aprox. 14€).
- Tiempo recomendado: Mínimo una tarde/noche.

Dónde dormir en Furong
Aquí el truco es buscar un hotel que tenga vistas directas a la catarata. No tiene sentido dormir en la parte alta del pueblo si puedes despertarte viendo el salto de agua desde tu balcón.
Nosotros nos alojamos en el hotel Furong Town Huazhu Yinhe Mountain Villa Inn y nos gustó muchísimo. Como todos los hoteles de nuestra ruta de 10 días recorriendo China por libre, ¡estaba impoluto!
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Qué ver y hacer en Furong
Furong es un pueblo para caminarlo sin prisa, pero con los ojos bien abiertos para no perderte ningún detalle de todos los que tiene!
Aunque es pequeño, cada rincón tiene un ángulo diferente de la catarata y las casas colgantes. Aquí tienes los puntos que no te puedes perder:
– Cruzar el sendero por detrás de la cascada
Esta es, sin duda, la experiencia estrella de Furong. Existe un sendero que serpentea por el acantilado y te permite pasar literalmente por detrás de la enorme cortina de agua.
Prepárate para mojarte un poco con el «spray» de la catarata, pero la sensación de escuchar el estruendo del agua a pocos centímetros y ver el río You a través de la caída es algo que no olvidarás. Es el mejor sitio para sentir la fuerza de la naturaleza que da sentido al pueblo.

– Recorrer Wuli Slate Street (La calle de los 5 li)
Es la arteria principal del casco antiguo. Se trata de una calle estrecha, empedrada y con muchísima pendiente que baja desde la parte alta hasta el embarcadero. Está flanqueada por edificios tradicionales de madera con farolillos rojos y cientos de puestos locales.
Aquí es donde late la vida del pueblo: verás a artesanos trabajando el bambú, tiendas de telas típicas de la etnia Tujia y muchísimos puestos de comida donde el olor a especias lo inunda todo.

– Fotografiar el pueblo desde el mirador del río You
Para obtener la «foto de postal» donde se ve todo el conjunto de casas colgantes (Diaojiaolou) y la catarata de frente, debes bajar hasta la zona del embarcadero, a orillas del río You. Desde este punto bajo, la perspectiva es inmejorable: entiendes perfectamente cómo el pueblo desafía la gravedad sobre el abismo. Es el lugar ideal para sentarse un rato y ver cómo los barcos de madera cruzan el río mientras el sol empieza a caer.

– Imprescindible: El espectáculo de luces nocturno
Si hay un consejo que debes seguir en este viaje es este: quédate a ver Furong de noche. Alrededor de las 18:30 o 19:00 (dependiendo de la época), el pueblo se transforma por completo. De repente, miles de luces LED de color naranja y dorado iluminan la catarata y los perfiles de las casas de madera.
El pueblo parece flotar en la oscuridad y el efecto visual es casi irreal, como si estuvieras dentro de una película de animación. Es, sencillamente, el momento más mágico del día.


– Visitar el Tusi Palace (Palacio del Jefe Local)
Ubicado en una posición privilegiada junto a la catarata, este edificio era la residencia de los antiguos gobernantes de la etnia Tujia. Es un ejemplo perfecto de la arquitectura local, con sus tejados curvados y balcones de madera tallada.
Pasear por sus patios te da una idea del poder que tenían los clanes locales en esta región de Hunan hace siglos y, además, ofrece unos balcones con vistas espectaculares al salto de agua.

Fenghuang: La Ciudad Fénix y ambientazo nocturno
Si Furong es paz y fotografía, Fenghuang es vida, luces de neón y una cultura que se niega a ser aburrida. Es considerado por muchos el pueblo más bonito de China (opino igual!) y, aunque es muy turístico, tiene una vibra que te atrapará desde el primer minuto.
Información básica e historia de Fenghuang
Fenghuang significa «Fénix» en chino. Según la leyenda, dos de estas aves mitológicas sobrevolaron el pueblo y quedaron tan prendadas de su belleza que decidieron quedarse allí para siempre.
El casco antiguo, a orillas del río Tuojiang, se conserva increíblemente bien con sus murallas de la dinastía Ming y sus puentes de piedra. Es el centro neurálgico de las minorías Miao y Tujia, y eso se nota en cada esquina.
Entrar al pueblo es gratis, pero si quieres visitar ciertos templos o casas históricas por dentro, hay un ticket combinado de unos 128 CNY (nosotros no lo cogimos y creo que no hace falta para disfrutar de todo lo que este lugar tiene para ofrecer!)

Dónde dormir en Fenghuang
Dormir a orillas del río es la experiencia completa, pero ojo: la zona del río es donde está toda la fiesta. Si buscas silencio absoluto, mejor vete un par de calles hacia adentro para evitar la música alta por la noche.
- Nuestro hotel: Wang Jiang Reclusive Boutique Inn, súper cómodo y con unas vistas preciosas al río.
Tip: Asegúrate de que el hotel te dé indicaciones claras para llegar o de copiar la dirección en chino, porque el laberinto de callejones de Fenghuang puede ser un reto para el maps!


Desayuno típico en esta zona de China
Qué ver y hacer en Fenghuang
Fenghuang no es un pueblo para ir con prisas y un mapa en la mano; es un sitio para dejarte llevar, cruzar el río mil veces y alucinar con cómo cambia la película del día a la noche.
Aquí tienes los imprescindibles de la «Ciudad Fénix» y lo mejor que hacer en Fenghuang:
– Cruzar el río por los famosos «Stepping Stones»
Esta es la experiencia más mítica (y divertida) de Fenghuang. Se trata de una serie de bloques de piedra alineados que cruzan el río Tuojiang. No hay barandillas ni ayudas: tienes que ir saltando de piedra en piedra mientras el agua corre bajo tus pies.
Es el lugar donde todo el mundo quiere su foto, así que ármate de paciencia.
Consejo viajero: si vas a visitar Fenghuang en temporada alta, ve a primerísima hora si quieres cruzar sin gente, porque a partir de las 10:00 aquello parece una procesión!

– Alucinar con el despliegue de disfraces y sesiones de fotos
Esto fue lo que más nos voló la cabeza. Al caer el sol, Fenghuang se llena de cientos (¡literalmente cientos!) de personas alquilando trajes tradicionales de las etnias Miao y Tujia.
Verás a chicas con coronas de plata gigantescas y vestidos bordados espectaculares posando por todo el pueblo con fotógrafos profesionales y focos.
El ambiente es increíble y le da un color único al pueblo. Si hubiésemos tenido un día más, nos hubiésemos disfrazado sin duda para integrarnos en esa locura colectiva (con un par de cervecitas antes, claro está!)


– Perderte por el laberinto de su casco antiguo
Más allá de la orilla del río, Fenghuang es un entramado de callejones empedrados que parecen no tener fin. Te recomiendo dejar el mapa a un lado y simplemente perderte por sus calles interiores.
Aquí es donde encontrarás el comercio local en estado puro: desde tiendas de souvenirs con artesanía de plata típica de la etnia Miao, hasta puestos de dulces recién hechos y tiendas de té.
Es el lugar perfecto para comprar algún souvenir o simplemente observar cómo la vida sigue su curso en las casas de madera que llevan siglos en pie.

– Pasear por la orilla del río a primera hora con un café
Si por la noche Fenghuang es pura adrenalina y neones, a las 7 u 8 de la mañana es un remanso de paz absoluto. El contraste entre el día y la noche es brutal.
Te recomiendo pillarte un cafecito (o un té caliente) y caminar por la orilla cuando el pueblo aún está despertando. Verás la bruma flotando sobre el agua, a los locales lavando la ropa en el río como se ha hecho toda la vida y los barcos de madera preparándose para los paseos.
Es el momento perfecto para disfrutar de la arquitectura tradicional sin el caos de los turistas y los disfraces; una experiencia casi meditativa antes de que empiece el movimiento!

– Hacer un recorrido en barca tradicional por el Tuojiang
Otro plan que hacer en Fenghuang es verla desde el agua. Subirse a una de las barcas de madera alargadas que recorren el río es una buena opción si tienes tiempo por aquí.
El trayecto suele durar unos 15-20 minutos y te permite pasar por debajo de los puentes y justo al lado de las casas sobre pilotes (Diaojiaolou).
Desde el centro del río tienes una perspectiva única de la escala de los edificios y de cómo el pueblo se adapta a la forma del cauce. Es un paseo muy tranquilo (si evitas las horas punta de los tours) que te regalará algunas de las mejores vistas de todo el viaje!

– Explorar el Puente del Arco Iris (Hongqiao) y los puentes de madera
Fenghuang es la ciudad de los puentes. El más imponente es el Hongqiao, un puente cubierto de la dinastía Ming que parece una casa flotante sobre el río. Por dentro está lleno de tiendas de artesanía y recuerdos.
Pero no te quedes solo con ese; busca los puentes de madera más sencillos y estrechos que conectan las casas sobre pilotes (Diaojiaolou). Caminar por ellos te da la mejor perspectiva de la arquitectura tradicional y de cómo los locales siguen lavando la ropa en el río a pesar de toda la modernidad que rodea al pueblo.

– Vivir la noche de Fenghuang: Neones y clubs de música
Si esperas un pueblo tranquilo que se duerme a las 9 de la noche, te has equivocado de sitio. Fenghuang de noche es un espectáculo de luces neón que se reflejan en el río, y lo más fuerte es que está lleno de clubs con música electrónica y bares con música en directo que tienen las puertas abiertas de par en par al agua.

Es un contraste brutal: casas de madera de hace cientos de años sostenidas por unos pilares súper finos de madera vibrando con el subwoofer de los clubs. Es caótico, brillante y súper curioso!

– Darte un masaje de pies junto al río
Si hay algo que tus piernas te van a agradecer después de días de caminata intensa, es un auténtico masaje de pies chino (Zu Liao). En Fenghuang, esta tradición se eleva a otro nivel gracias a la ubicación de los locales. Encontrarás decenas de pequeños centros de masaje, muchos de ellos con ventanales o terrazas que dan directamente al río Tuojiang.
No esperes un spa silencioso de estilo occidental. Aquí la experiencia es bastante más real: te sientan en un sillón cómodo, te sumergen los pies en una tina de madera con agua caliente y hierbas medicinales, y comienza un masaje de presión que, aunque a veces puede ser intenso (ellos dicen que si duele es porque está funcionando), te deja como nuevo.
Precio y consejos: Los precios en Fenghuang son bastante razonables, generalmente entre 50 y 100 yuanes por 45-60 minutos. No hace falta reservar; simplemente pasea por la orilla, echa un vistazo a los locales y entra en el que más te guste y sí: ¡puedes regatear!

– El paseo del «litro de cerveza» por la orilla del río
Una de las cosas que más disfrutamos fue comprar las latas de cerveza de litro que venden en casi todos los puestos callejeros y caminar sin rumbo por el paseo fluvial.
El plan es sencillo pero imbatible: te pillas tu «tanque» de cerveza fría, te sientas en algún murete a ver pasar a la gente disfrazada, escuchas la música que sale de los locales y simplemente flipas con la iluminación de los puentes.
Es la mejor forma de absorber la energía del pueblo sin gastarte un dineral en los bares. ¡Lo repetiría una vez al mes! jaja


Entonces… ¿Merece la pena visitar Furong y Fenghuang?
Sin lugar a dudas: SÍ. Visitar Furong y Fenghuang ha sido, sin duda, el contrapunto perfecto a la paliza física de los días anteriores. Pasar de la verticalidad salvaje de las montañas de Avatar a la magia de estos pueblos sobre el agua te da una visión de China que no se olvida fácilmente. Junto a Pekín, fue de los lugares que más nos impresionaron durante nuestra ruta por China en 10 días por libre que más nos gustó, ¡nos hubiésemos quedado un par de días más seguro!
Mi consejo final es que no vayas con el reloj en la mano: déjate llevar por el ritmo del río, flipa con las luces nocturnas y, si te apetece, ¡cómprate esa cerveza de litro para brindar por uno de los rincones más bonitos del mundo!
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Pero prepárate, porque tras este baño de tradición y neones, pusimos rumbo al norte para enfrentarnos a la historia con mayúsculas. Nuestra siguiente parada fue Pekín, donde nos esperaba el caos de los hutongs y, sobre todo, el momento más épico del viaje: ver la Gran Muralla China cubierta de nieve.
Y recuerda leer la Guía completa para viajar a China por libre. ¡Ahí te explico todo lo que necesitas saber para empezar a organizar tu viaje!
¡No te pierdas el siguiente post porque lo que viene es de película!













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