¿Buscando las mejores cosas que hacer en Anakao? Pues no te voy a engañar: ¡lo mejor que puedes hacer aquí es no hacer nada y descansar! jeje
Llegar a Anakao fue la recompensa física y mental tras haber superado la que probablemente sea la paliza de coche más salvaje de todo el oeste malgache. Después de comernos 10 horas de pistas de arena y polvo tras visitar la increíble Avenida de los Baobabs y Kirindy, dejamos el 4×4 a buen recaudo en Tulear y cogimos una lancha rápida para cruzar las aguas del Canal de Mozambique hasta Anakao.
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Aquí nos encontramos un Madagascar completamente diferente. La selva húmeda de Andasibe o los Tsingy de Bemaraha ya parecen recuerdos de otra vida. Te aseguro que fueron unos días de desconexión súper necesarios tras tantísima caña y polvo acumulados en la ruta, y por eso voy a contarte lo mejor que hacer en Anakao y cómo disfrutarlo al máximo.
¡Échate crema y vamos al lío!

Tabla de contenidos
Un poco de historia de Anakao: De refugio pirata a oasis Vezo
Para entender Anakao no te puedes quedar solo en la postal de la playa de agua turquesa; hay que analizar su pasado. Este rincón del suroeste de Madagascar no siempre fue un sitio de relax, sino una zona de paso de navegantes, comerciantes y piratas.
Fue el escondite perfecto en el Canal de Mozambique
Durante los siglos XVII y XVIII, las aguas que rodean Anakao y la vecina isla de Nosy Ve estaban plagadas de piratas europeos. Su ubicación estratégica, protegida por arrecifes de coral y apartada de las grandes rutas comerciales vigiladas, la convertían en la base de operaciones idílica para asaltar los barcos de la Compañía de las Indias Orientales. Aquí venían a reparar sus naves, esconder tesoros y comerciar con los locales.

Los Vezo: Los nómadas del mar que conquistaron la costa
La verdadera alma de Anakao son los Vezo, una de las etnias más fascinantes de Madagascar. A diferencia de otros pueblos malgaches enfocados en la agricultura o la cría de cebúes, los Vezo viven de cara al océano. Históricamente eran nómadas que se desplazaban por la costa en sus canas siguiendo las corrientes y los bancos de peces. Hoy en día, aunque están asentados en el pueblo, mantienen intactas sus tradiciones de pesca artesanal.

La huella colonial francesa en Nosy Ve
A finales del siglo XIX, antes de que Madagascar se convirtiera oficialmente en colonia francesa, los galos instalaron en la isla de Nosy Ve (justo frente a Anakao) su primera gran base administrativa del sur. Llegó a tener oficinas, aduana y un cementerio que aún hoy se puede visitar entre la maleza. Cuando decidieron trasladar la capital regional a Toliara por pura logística, Nosy Ve quedó abandonada, devolviéndole el protagonismo a los pescadores de la costa.

Dónde dormir en Anakao: Desconexión en Lalandaka
Si buscas grandes resorts masificados o animación nocturna, te has equivocado de destino. La magia de Anakao radica precisamente en su aislamiento y en alojamientos que entienden el lujo desde la sencillez y el respeto al entorno.
En nuestro caso, nos alojamos en el Eco-lodge Lalandaka, y tengo que decir que me dejó completamente enamorado.

Es un sitio espectacular. Los bungalows están construídos con maderas locales, perfectamente integrados en la arena, y cuentan con una terraza privada que es un auténtico templo de la tranquilidad. Tanto la arquitectura como la zona del comedor tienen un gusto tremendo. El primer día del viaje lo dedicamos íntegramente a hacer «nada»: estuvimos leyendo, tomando el sol y haciendo poco más.
Pero lo mejor venía por las mañanas. Levantarse prontito sabiendo que no hay apenas nadie a tu alrededor, sentarte en el comedor frente al mar y disfrutar de un slow-breakfast sin prisas, leyendo o escuchando música con una paz brutal, es una experiencia que te reconcilia con el mundo. De verdad, me hubiese quedado una semana entera viviendo en ese lodge… ¡me relajo recordando los días ahí! jaja

Qué hacer en Anakao
Una vez que sobrevives a la lancha desde Toliara y pones un pie en la arena blanca, toca decidir en qué gastar las horas. Aunque el cuerpo te pida no hacer nada, Anakao tiene un buen puñado de planes brutales que merecen mucho la pena.
Excursión en piragua tradicional a Nosy Ve
Al segundo día decidimos movernos y contratar una excursión para cruzar a la isla que se divisa justo enfrente de la playa de Anakao. Ojo, no te confundas con la famosa Nosy Be que está en el norte del país; aunque suenan casi idéntico, esta se llama Nosy Ve y es un islote coralino totalmente deshabitado. Cruzamos hasta allí en una barca tradicional de vela de los pescadores Vezo, disfrutando del viento y del agua.

Llegar a Nosy Ve es pisar el paraíso visual absoluto. Dimos un paseo bordeando la costa y nos encontramos con unas playas de aguas turquesas transparentes como en pocos sitios he visto últimamente. Y lo mejor de todo: la isla estaba totalmente sola para nosotros. Un auténtico desierto de arena blanca rodeado de mar, ¡brutal!
Además, después del paseíto por la isla, los barqueros nos cocinaron varias langostas frescas allí mismo, en mitad de la playa de Nosy Ve. Comer ese manjar con los pies en la arena y con vistas a la laguna turquesa fue un puntazo insuperable. Después, volvimos en el barco de vela hacia el lodge para retomar nuestra rutina favorita: leer, cenar rico en el comedor de madera y descansar de lujo arropados por el sonido del mar!

Snorkel o buceo
Anakao vende mucho el tema del fondo marino, pero la realidad de su buceo es que el arrecife de coral de la costa está bastante machacado y castigado por la sobrepesca. Si vas a hacer snorkel desde la misma playa, no esperes el paraíso. Sin embargo, la cosa cambia radicalmente si contratas una barca para que te lleve al arrecife exterior (Outer Reef) o a los puntos de inmersión más profundos. Ahí fuera sí que puedes encontrar paredes verticales chulas, tortugas, rayas y una visibilidad brutal si el mar acompaña.
Aprovechando que estábamos allí, nos tiramos al agua para hacer un buceo, y aquí te tengo que dar mi opinión más sincera y sin filtros; el fondo marino no me impresionó demasiado. La zona está bien, vimos bastantes peces, una langosta y poco más, pero nada espectacular si te soy sincero.
🤿 Nota para buceadores: Si estás leyendo este artículo, eres un apasionado del mar y te mola viajar por el mundo buscando fondos marinos espectaculares, ya deberías saber que organizo expediciones de buceo brutales en grupo por los mejores destinos del planeta (como Baja California Sur, Maldivas o Japón) a través de mi agencia de viajes de buceo Longimanus Trips. Si quieres unirte a una de nuestras próximas locuras, pásate por nuestra web y cotillea las próximas expediciones!

Ponernos ciegos a langosta a precios de risa
Si eres de los que disfruta de la gastronomía marinera, Anakao va a ser tu Disneyland particular. Olvídate de los precios prohibitivos de España; aquí puedes sentarte en un chiringuito local a pie de playa o negociar directamente con los pescadores para que te preparen langostas a la brasa recién sacadas del agua por cuatro duros.
Acompañadas de arroz malgache y una cerveza THB bien fría, es el mejor homenaje que te puedes dar para descansar de la ruta en 4×4!

Avistamiento de ballenas
Si viajas en los meses de verano (especialmente entre julio y septiembre), el Canal de Mozambique se transforma en una autopista de ballenas jorobadas que bajan desde la Antártida para parir y aparearse en aguas cálidas. Puedes contratar una excursión en lancha rápida para salir a buscarlas a mar abierto. Ver saltar a estos gigantes de la naturaleza a pocos metros de la embarcación con el paisaje desértico de Anakao de fondo es algo que se te queda grabado en la retina para siempre.

Este fotón es en Moorea (Polinesia Francesa), pero me apetecía dejarla por aquí! 🙂
Tostarse al sol y hacer culto al «Mora Mora»
Por supuesto, no todo va a ser moverse. Anakao es el destino idóneo para pegarle un hachazo al ritmo frenético que llevas de viaje y abrazar al 100% la filosofía malgache del Mora Mora (despacio, despacio).
Las playas del sur son infinitas, salvajes y apenas hay turismo, así que búscate una buena sombra bajo una palmera, túmbate al sol en la arena blanca y limítate a ver pasar las piraguas de vela flotando en el horizonte. ¡Te lo has ganado!

El espectáculo diario del atardecer en la playa de Anakao
Cuando el día empieza a caer, la playa de Anakao se transforma por completo y ofrece uno de los momentos más brutales del viaje. Al estar orientada al oeste, el sol se esconde directamente sobre el Canal de Mozambique. Lo mejor no es solo el color del cielo, que se tiñe de unos tonos naranjas y rojizos espectaculares, sino ver cómo las siluetas de las piragas Vezo regresan de faenar y van varando en la arena blanca. Es el momento perfecto para sentarte a pie de playa o en el lodge como nosotros, con una cerveza bien fría y simplemente disfrutar del espectáculo en absoluto silencio, ya que a esa hora se respira una paz increíble.

Extra: Qué hacer en Ifaty de camino a Anakao
Si estás diseñando tu ruta por el sur de Madagascar y te sobran unos días antes de regresar a la capital, hay otra parada costera justo al norte de Toliara que suele generar muchas dudas: Ifaty. Aunque ambos destinos comparten las aguas del Canal de Mozambique, el rollo de Ifaty es bastante diferente al de Anakao. Si decides cruzar al norte para conocer esta zona, estos son los planes imprescindibles que tienes que apuntar:
Visitar el Bosque Espinoso de Reniala y sus baobabs milenarios
Para mí, este es el verdadero motivo por el que merece la pena subir hasta Ifaty. A pocos kilómetros de la costa se encuentra la Reserva de Reniala, un ecosistema único en el mundo conocido como el bosque espinoso. El paisaje parece sacado de otro planeta, repleto de plantas adaptadas a la sequía extrema y, sobre todo, una colección espectacular de baobabs endémicos de la isla con formas rarísimas que parecen teteras gigantes. Lo mejor es que aquí puedes ver ejemplares que tienen más de mil años de antigüedad; un espectáculo botánico brutal.
Comparar la playa y valorar la realidad de los resorts
Vamos a poner las cartas sobre la mesa para que decidas bien. A diferencia de Anakao, que es un pueblo de pescadores súper aislado donde solo se llega en lancha, a Ifaty se puede llegar por carretera desde Toliara (aunque la pista da bastante pena). Esto hace que Ifaty esté bastante más desarrollado a nivel turístico, con resorts más grandes y más oferta de hoteles. ¿La parte mala? La playa no es tan salvaje ni tan idílica como la de Anakao, y el arrecife sufre aún más la presión local. Es el sitio idóneo si buscas comodidad, un buen hotel con piscina para descansar y terminar el viaje con todas las facilidades logísticas.

Avistamiento de aves en los senderos de Reniala
Si te mola la fotografía de naturaleza o el avistamiento de aves, madrugar para recorrer este bosque espinoso a primera hora de la mañana es obligatorio. Al ser un hábitat tan específico y aislado, está plagado de aves endémicas de Madagascar que no vas a poder encontrar en ningún otro lugar del planeta, como la carraca terrestre colilarga o el monarca colilargo. Con un buen guía local los localizas en un periquete entre las ramas espinosas.

Dónde comer en Ifaty y el riesgo de la gastronomía local
A la hora de buscar dónde cenar, nosotros decidimos salir de la burbuja de los hoteles y probar un sitio local que ponían muy bien: Chez Albert. La comida estaba absolutamente brutal, con un producto fresquísimo y un sabor auténtico que nos pareció de lo mejor de la zona.
Ahora bien, como me gusta contarlo todo sin filtros, también te digo que a los pocos minutos de terminar de cenar nos fuimos por la pata abajo. Madagascar es así; las bacterias locales a veces juegan malas pasadas y te regalan un rato de diarrea cuando menos te lo esperas. Aún con el percance estomacal, la experiencia y el sabor merecieron la pena, pero lleva siempre el Fortasec y el suero a mano por si te toca vivir la experiencia completa!

Atardeceres con rollito frente al mar en Ifaty
Ifaty tiene una ventaja tremenda a la hora de buscar el último sol del día, y es que te permite elegir entre dos postales completamente distintas. Por un lado, puedes quedarte en la línea de costa para ver cómo el sol se oculta en el horizonte mientras los pescadores locales recogen sus aparejos y los barcos crean un contraste precioso en el mar.
Por otro lado, si buscas una foto única en el mundo, puedes adentrarte un poco hacia la zona del bosque espinoso de Reniala. Ver caer la tarde con las siluetas de los baobabs gigantes egiacios recortándose contra un cielo encendido en tonos fuego es una auténtica pasada que rivaliza con la famosa Avenida de los Baobabs de Morondava.

De vuelta al Madagascar profundo y las Tierras Altas
Anakao cumplió con creces su objetivo: resetearnos el cuerpo y regalarnos un relax total antes de afrontar el final del viaje. Tras exprimir esas playas infinitas, nos tocó despedirnos de la paz de Lalandaka, subir las mochilas a la lancha rápida de vuelta a Tulear y reencontrarnos con Rivo y nuestro fiel 4×4.
Desde allí nos esperaba el larguísimo trayecto de regreso hacia el norte cruzando la mítica carretera RN7 y parando en el Parque Nacional de Isalo y la Reserva de Anja y Ranmafana, un viaje de vuelta precioso pero exigente que nos llevaría poco a poco de vuelta a la capital.

Si estás organizando tu circuito por el país y quieres ver cómo cuadramos los días de playa, las lanchas y los traslados de esta etapa del sur, recuerda revisar nuestro Itinerario de 15 días por Madagascar en 4×4, donde tienes toda la ruta detallada paso a paso.
¡Ah! Y no olvides tampoco pasarte por los Stories de Madagascar en mi Instagram y revisar la Guía para viajar a Madagascar por libre para llevar todos los preparativos bajo control a la hora de organizar tu viaje por este país tan espectacular.
¡Hasta el próximo artículo!











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